Y sembraron de sal sus campos...
Por JOSEP BORRELL, Presidente Parlamento Europeo
Publicado en El Tiempo
"Y sembraron de sal sus campos". Asà se volvÃan yermas las tierras de los vencidos, como cuentan la Biblia o el Cantar del Mio Cid, para privar de subsistencia al enemigo.
Pero nuestra moderna civilización ha encontrado una manera más eficaz y cruel de esterilizar los campos. En vez de sembrarlos de sal los llenamos de minas.
Se plantan como semillas, pero no germinan. Al pisarlas, explotan y matan o mutilan a seres indefensos.
Las minas son baratas de usar pero muy caras de eliminar. Colocar una cuesta dos euros, pero hay que invertir 800 para desactivarla. Cada año, entre 15.000 y 20.000 vÃctimas, la mayorÃa civiles y en muchos casos niños, sufren las consecuencias de estas mortÃferas armas en 82 paÃses. Una vÃctima cada 20 minutos.
Las minas se han convertido en un azote de la humanidad, una tragedia de la que no somos conscientes los que vivimos en los idÃlicos campos de Europa. Por eso es bueno que se sepa que la Unión Europea se ha comprometido a destinar 140 millones de euros en el 2005-2007 para luchar contra las minas.
En paÃses como Colombia, Croacia, Bosnia, Afganistán, Camboya o el Ãfrica subsahariana es un grave problema. Entre 300.000 y 400.000 supervivientes, mutilados y en dramáticas condiciones de subsistencia, son la herencia de sus guerras.
El Parlamento Europeo quiso que su gran hemiciclo fuese el escenario de un acontecimiento inusual, un concierto del conocido cantante Juanes, como parte de la campaña europea contra las minas. (?Europa y América Latina, juntas por un mundo sin minas. FÃjate bien dónde pisas?.). Es bien conocido el activismo de Juanes. Colombia, su paÃs, es uno de los más afectados. En el
2003 sufrió una vÃctima diaria, dos en el 2004 y tres en el 2005. Es la primera vez que un artista canta en el hemiciclo del Parlamento Europeo. La iniciativa ha levantado crÃticas de quienes consideran que un Parlamento no es lugar apropiado para estos actos. ¿Se imaginan un concierto en el Capitolio, Westminster o las Cortes Generales españolas? Esos recintos son probablemente demasiado pequeños y cargados de historia.
Pero los grandes y modernos hemiciclos de Bruselas o Estrasburgo, donde caben 1.500 personas, no han sido sacralizados por la pátina del tiempo. Pueden, pues, servir de escenario para acontecimientos de repercusión mundial que causan mayor efecto polÃtico que tantas resoluciones votadas pero desconocidas.
Hay que asociar la capacidad de mediatización del espectáculo con la acción polÃtica que se plasma en acuerdos como la Convención de Ottawa, que quizás pocos de los asistentes a ese concierto conocÃan pero que ahora puede interesarles más. Gracias a esa convención, que desde 1999 prohÃbe las minas antipersonas, 154 paÃses la han firmado y 150 la han ratificado, pero 40 Estados siguen al margen de ella, en particular Estados Unidos, China, Rusia, Israel, Pakistán y las Coreas. Si 69 Estados han destruido por completo sus reservas de minas (alrededor de 37 millones), aún en el mundo hay almacenadas unos 180 millones de minas antipersona.
La Unión Europea está, pues, en buena posición, pero debe reforzar su liderazgo a escala mundial. A ello le ha invitado el Parlamento Europeo con diversas resoluciones. Y la Comisión Europea acaba de aprobar el Programa Anual 2006 sobre minas antipersonas, con un presupuesto de 17,5 millones de euros dentro de la acción comunitaria bianual 2005-2007. Los paÃses objetivo para el 2006 son Bosnia, Colombia, Camboya, Georgia, Yemen, Sudán, RD Congo, Burundi, Afganistán y Kosovo. Pero queda muchÃsimo por hacer.
La situación en todos estos paÃses debe hacernos comprender la necesidad de ser un poco heterodoxos y aliar la música y la fama con la seriedad parlamentaria para paliar tanto dolor humano.
* Presidente del Parlamento Europeo
